Comprende tu historia, transforma tus patrones y construye relaciones más seguras.
Acompañamiento individual y de pareja · Zaragoza y online.
Discusiones que se repiten, miedo a que la relación se acabe, dificultad para confiar o para acercarte a alguien. Ansiedad que se cuela en tu día a día y emociones que cuesta entender y gestionar. A veces, la forma en la que nos relacionamos tiene que ver con lo que aprendimos en nuestros primeros vínculos, lo que se conoce como estilo de apego. Comprenderlo es un primer paso para relacionarte contigo y con los demás de otra manera. Mi trabajo es acompañarte en ese proceso, con herramientas y a tu ritmo.
Si estás en una relación…
Las mismas discusiones se repiten una y otra vez, Te preocupa que la relación se acabe o necesitas mucha confirmación. Cuando las cosas se ponen serias, te cierras o necesitas distancia. Las conversaciones escalan rápido y terminan en reproches o en silencio. Te cuesta confiar o conectar, a veces por experiencias anteriores.
Si estás Soltero/a:
Elegir siempre a personas no disponibles o que te hacen daño emocional. Sabotear conexiones saludables. Incapacidad de establecer relaciones duraderas que pasen de la fase superficial. El miedo al rechazo o al compromiso te paraliza, impidiéndote iniciar vínculos. Terminar una relación y sentir que el dolor es desproporcionado o que nunca podrás avanzar.
¡Es hora de parar el ciclo y empezar a construir la seguridad interna que siempre has necesitado!
Es momento de romper esos ciclos y decirle adiós al miedo y a la ansiedad en tus relaciones.
«La verdad es que fuimos a terapia como último cartucho, estábamos agotados de discutir siempre por lo mismo. Mi pareja era muy reacia al principio, pero Lara logró que ambos nos sintiéramos cómodos desde el minuto uno. No nos dio la razón a uno u otro, sino que nos ayudó a entender por qué reaccionamos así. Entender que lo nuestro tenía que ver con heridas antiguas y no con falta de amor fue un alivio brutal. Seguimos trabajando, pero ahora somos un equipo.» — M. y J.
«Acudí porque no sabía comunicarme con mi mujer sin acabar gritando. El enfoque es muy práctico y profundo a la vez. Ahora entiendo mis disparadores y gestiono mis emociones mucho mejor.» –Manu P.
«Yo quería mucho a mi pareja, pero mis reacciones eran exageradas. Un comentario tonto me hacía estallar o me entraban unas ganas terribles de huir. En terapia entendí que mi cuerpo estaba reaccionando a heridas del pasado, no a mi pareja actual. Las técnicas que usamos en consulta me han enseñado a calmar mi sistema nervioso antes de decir cosas de las que luego me arrepiento. He ganado una paz mental que no tenía hace años.» — Marta
«Fui por problemas de celos que estaban arruinando mi matrimonio. Entender de dónde venía esa inseguridad y tratarla de raíz (y no solo con consejos superficiales) me salvó la relación.» –Daneris L.
«Llevaba años en terapias donde solo hablaba de la semana, pero sentía que no avanzaba. Aquí el enfoque es diferente. No sabía cuánto afectaba mi historia familiar a mi forma de relacionarme con mi marido hasta que empezamos las sesiones. Es duro a veces, pero Lara con mucho cariño crea un espacio tan seguro que te atreves a mirar esas cosas que duelen. Por fin siento que estoy sanando la raíz del problema y no solo poniendo parches.» — Elena R.
«Una terapia diferente. No solo hablas, sino que trabajas lo que se te queda atascado en el cuerpo. Muy recomendada si sientes que tropiezas siempre con la misma piedra en el amor.» – Santiago
«Antes de empezar, yo sentía que mendigaba cariño y él se agobiaba y se encerraba. Era un bucle infernal. En las sesiones aprendimos sobre nuestros estilos de apego y fue como si nos quitaran una venda de los ojos. Dejamos de culparnos y empezamos a ver las necesidades del otro. Ahora, cuando surge el miedo, sabemos pararlo antes de que explote. Gracias por darnos herramientas reales y no solo teoría.» — Carlos y Sofía
«Estaba en una relación donde me sentía muy pequeña y anulada, pero me aterraba la idea de estar sola. Buscaba a alguien que me dijera ‘déjalo’ o ‘aguanta’, pero aquí encontré algo mejor: encontré mi propia voz. Trabajamos mucho el apego ansioso y cómo el trauma me hacía confundir intensidad con amor. Al final tomé decisiones difíciles, pero lo hice desde la seguridad y la calma, no desde el miedo al abandono.» — S.D.